Me deje llevar
Por unos ojos cansados,
Marrón profundos.
Por unas pequitas tiernas,
Y un cabello alborotado
Que no sabría describir sin una serindipia de marzo.
Me deje llevar por unos sentimientos falsos, pero increiblemente
Exitantes.
Que me tenía de aquí para allá,
¡Y unas palabras bonitas,
Volviendose más poesías de tu juego!
Un juego naranja, la calesita del amor.
Yo era tu muñeca, y tú mi animador.

Me deje llevar,
Por una resaca de amores incomprendidos,
Sueños incumplidos,
Y besos rotos.
Esperando así un final feliz, que nunca llegó.
Enamorandome una,
Y otra,
Y otra vez.
Dando vueltas y vueltas,
Sin comprender qué querías,
Hasta que te encontré.
En aquel estado devastador, llenó de lágrimas secas, y tus mismos ojos cansados de siempre,
Entonces me dejé llevar,
¡Y qué manera de dejarse llevar!
Comenzando en un juego oscuro, en una habitación roja y besos color noche, que llenaron mis vacíos cuando mi compañía era la soledad,
Y tú.