Se fue hace siete meses, un 25 de julio. Llevo con él, un pedazo gigante de mis ganas de vivir, una reserva de futuras sonrisas, mi gusto por asistir al colegio, que, se había vuelto enorme en el último año, memorias, recuerdos que compartimos, mis gritos, mi alegría, mis saltos de mi emoción. Se llevo mis tardes, noches de insomnio, la magia que destila, responsable; también de hacerme brillar, de ser parte de mi felicidad. Se llevo mi sentido pretencioso, mi sentido de reír, de cantar, de disfrutar de cada momento, mi compañía, la que era sincera, que se había convertido en única, gran parte de mi fuerza, mi apoyo, mi tiempo libre, mis perversiones, mis soluciones simples. ¡aclaro! no lo hago responsable de mis problemas, ni mucho menos de mi depresión y melancolías, que se me han vuelto eternas, sin embargo aun que se llevo, y mucho también; al estar me enseño y trajo consigo días, experiencias y lecciones extraordinarias, que siempre agradeceré… y si tal vez no se equivocaba sería difícil sin él, ahora lo veo no era rechazo, el solo quería que no sufriera de esta manera.
- α