Con los años terminé odiando todo lo que amaba y amando todo lo que odiaba.

Es que cuando miras en retrospectiva te das cuenta que no han sido los años, si no los daños la que te llevaron a convertirte en quien eres hoy.

El amor, efímero, lacónico, pragmático. Nosotros infinitos, sin intintos y soñadores.

Queríamos ser eternos, pero hoy ya no podemos vernos. Recordar el es precio más alto que debemos pagar por amar, sin importar cuan bueno o malo fueron los momentos nuestras mente tiene el poder de solo recordarnos los buenos momentos aislando de forma atípica todo lo malo.

Cuando era una niña amaba las flores, los peluches, las cartas y las serenatas, amaba el amor, hoy unos años después, me encuentro del otro lado, odiando todo lo que una vez, amando el alcohol, los encuentros furtivos y con la clara visión de estar con alguien más por la necesidad de compañía, que por el mismo amor.

Así es como nos volvemos viejos, se nos acaba la magia, descubrimos que el Ratón Peréz no existe, que Santa no existe y finalmente que el Amor no existe.

@gladiuskag_