Influir sobre una persona es trasmitir nuestra propia alma.
No piensa ya con sus pensamientos naturales ni se consume con sus pasiones naturales. Sus virtudes no son naturales para ella.
Sus pecados, si es que hay algo semejante a pecados, son prestados. Se convierte en eso de una música ajena, en acto de una obra que no fue escrita para ella. El fin de la vida es el propio desenvolvimiento, realizar la propia naturaleza perfectamente, esto es lo que debemos hacer.
Lo malo es que las gentes están asustadas de si mismas hoy dia. Han olvidado el mas elevado de todos los deberes; El deber para consigo mismo. Son caritativas, naturalmente. Alimentan al hambriento y visten al pordiosero. Pero dejan morirse de hambre sus almas, y van desnudas.
El valor nos ha abandonado. Quizás no lo tuvimos nunca, en realidad.
El terror de la sociedad, que es la base de la moral; el terror de Dios, que es el secreto de la religión...estas son las dos cosas que nos gobiernan. Y, si el hombre quisiera vivir su vida plena y completamente, si quisiese dar una forma a todo sentimiento suyo, una realidad a todo sueño propio, el mundo ganaría tal empuje de nueva alegría, que olvidaríamos todas las enfermedades medievales para volvernos hacia el ideal griego, o algo mas bello y mas rico que ese ideal quizá.
Pero el mas valiente de nosotros esta asustado de si mismo. La mutilación del salvaje tiene su trágica supervivencia en la propia negación que corrompe nuestras vidas.
Nos vemos castigados por nuestras negaciones. Cada impulso que intentamos aniquilar germina en la mente y nos envenena. El cuerpo peca primero y se satisface con su pecado, porque la acción es un modo de purificación. No nos queda nunca mas que el recuerdo de un placer o la voluptuosidad de una pena. Si la resistimos nuestras almas crecerán enfermizas, deseando las cosas que se han prohibido a si mismas, y ademas, sentirán deseo por lo que unas leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal.
Se ha dicho que los grandes acontecimientos tienen lugar en el cerebro.
Es en el donde tienen lugar a si mismo los grandes pecados del mundo.