No me arrepiento de vos, me arrepiento de mí. De no haber sentido como debí, de no haber planeado la jugada, de no haber tomado lo suficiente como para llamarte y decirte de una vez por todas, te amo. De no haber encontrado un lugar, en tu bello corazón, en el cual nuestras almas hubiesen dejado de ser dos