Nunca tuve tiempo de perderte hasta ese momento. Te vi partir, vi cómo abrías la puerta sin mirar hacia atrás, hacia donde dejábamos nuestros corazones tendidos en el suelo.

Ambos lo habíamos dado todo por el otro, pero se que tu lo diste más que yo. Tú te entregaste a mí, mucho antes de colarte bajo mi piel, mucho antes de hacerme levantar la mirada y hacerme ver lo diferente que eras entre las demás. Te entregaste a mí mucho antes de dejar tu corazón y el mío, abrir la puerta e irte.

Ahora siento miedo, se que te has ido, pero esta vez no se donde estás.
Escucho voces, escucho que dicen que saben donde estás y con quién. Escucho que dicen que te encontraron, pero que no saben en qué condiciones.
Escucho disparos, escucho gritos, pero no te escucho.
No lo pienso antes de tomar unas llaves para ir en tu busca, no lo pienso antes de saltarme los límites de velocidad para llegar a ti.

Entonces te veo, lloro. Te veo tendida en el suelo, tus lindos ojos claros no me miran, no miran a ninguna parte. Te veo y lloro, porque de saber que ibas a correr tanto peligro cruzando la puerta, no te hubiera dejado ir.

Me acerco a ti, te tomo en brazos a pesar de que me gritan que no puedo hacerlo. Te tomo en brazos a pesar de sentirte sin vida.Te tomo en brazos y lloro, susurro que vuelvas y lloro, susurro que te amo y lloro.

Nunca tuve miedo de perderte hasta ese momento, hasta que te vi que me estaba perdiendo mientras tú te ibas.
Nunca tuve miedo de perderte hasta que me hice la idea de no escucharte más reír, no escucharte decirme que me amas, no verte correr como una niña pequeña, no verte robarme comida, no verte ejercitar, no escucharte en sueños diciendo "te extraño, Gaye".

Nunca tuve miedo de perderte hasta ese momento, en el que supe que realmente te había perdido.

Y todo es mi culpa, lo se.

—Vuelve, Mad, vuelve, por favor.—lloro—. Necesito que vuelves, por favor, Madeleine, vuelve.

No siento nada de ella, no siento su pecho vibrar, no siento sus manos frías, no siento nada.

—Tengo miedo ¿sí? Tengo miedo de no poder abrazarte más, tengo miedo de no escuchar que me amas y extrañas. Vuelve, por favor, prometo decirle a mi mamá que cocine más para ti, prometo decirle a mi papá que vea partidos contigo, prometo decirle a Joshua que vea las flores contigo, prometo decirle a Simone que pueden salir juntas. Prometo amarte mucho más, prometo no hacer que tengas miedo, pero vuelve, vuelve, no quiero perderte. Prometo hacer que no vuelvas a abrir la puerta, prometo hacer que te quedes conmigo, toda la vida de ser necesario. Pero vuelve, por mí, por favor.

Cierro los ojos, dejo que mis lágrimas bañen tu rostro. Cierro los ojos y te acerco a mi pecho, esperando escuchar como nuestros latidos se juntan en la mejor melodía, esperando escucharte reír como siempre, esperando hacerte feliz y no fallarte de nuevo.

Vuelve, Mad, vuelve.

—Gaye...

—¿Qué?

—Te extraño, Gaye.

—¿Pequeña? No cierres los ojos—le digo cuando sus ojos claros vuelven a desaparecer—Mírame, estoy contigo. Vamos a casa ¿sí?

—Tengo miedo... y frío...

—Yo también, pequeña, tengo mucho miedo. No cierres los ojos, vamos a casa y...

—No te vayas, por favor, no me dejes ir.

—No, no lo haré de nuevo.

—Gaye...

—¿Sí?

—Te amo.

—Yo también pequeña, te amo mucho...