Milagros de fátima son ojos en la palma de las manos,
ajenos a lo demás, nos consideramos a nosotros mismos,
Cuando una puerta se cierra, no pongas los dedos,
cuando una jaula se convierte en puerta abierta,
abre las alas y vuela lejos, en busca de la verdad
sin vendas en los ojos, manifiesto del espacio tiempo,
ola que rompe los acantilados de tus ojos oceanicos
marea que me lleva a la orilla y me deja varado.
Aun me estremece el roce de tu piel de espinos,
se formo un universo cuando tu y yo chocamos,
sacrificamos la desconfianza y los celos, fuego,
ardo cada noche como un árbol viejo,
el lobo no teme al perro pastor, sino su collar de clavos,
atravieso esta tormenta entre truenos y relampagos
clavo en ti mis raices, hacemos la fotosintesis.
el centinela, que por San Valentin entrega un ramo de cardos
estaba tan ciego que yo mismo me ponía obstaculos,
escondido cantando bajo la lluvia de cielos oscuros
A los animales, a los que hemos hecho nuestros esclavos,
como si escribir no fuera una cosa hecha de gestos,
aquietan sus latidos a largo plazo todos estaremos muertos.
dos granos de arena en medio de un desierto.
Borrarlo todo, incluido el vidrio y el vaho
domadora hipnótica de las cosas que se agitan mucho,
siempre te necesite, no eres un capricho, Dichoso el tiempo
que tardo tanto en alinear nuestros astros
se es pobre, no por tener poco, sino por desear mucho.
mi corazon dando tumbos, demasiado borracho
adopto formas de bestiario, sumergido en un estanque
de agua sucía, madre naturaleza, contigo no me falta nada.
Me tumbo en la yerba, aun mojada por el rocio mañanero
consulto con las espadañas mis desvelos nocturnos,
hablamos largo y tendido sobre nuestros asuntos.
columnas de humo, humo formando esculturas.
se atraen los polos opuestos, el mundo gira al contrario,
escucha este cuento que habla del insomnio.