Gadiel y Abriel
La estrepita lluvia, sumada al inquietante ruido de los pensamientos de Gadiel, dio como resultado una noche a la luz de una vela, en la que seguramente el concentraría su mirada en el andar de las gotas de agua que se dejaban observar por la ventana.
Era una noche inusual pues las tormentas no visitaban seguido su paraje. En ese lugar, el mayor estruendo era su voz al hablar consigo mismo.
En medio de la casi completa oscuridad se encontraba él sentado a la orilla de su cama, esperando con suma paciencia que aparecieran los instantáneos relámpagos que al momento de alumbrar el cielo traían a su mente episodios de los instantes más afortunados, y también de los menos afortunados días de su vida antes de terminar alejado de la colectividad y reposado contemplando la lluvia. Fue hasta ese momento que concluyo que los fantasmas efectivamente existen. Los fantasmas del pasado, seguían con el aun en su refugio lejos del mundo común.
En su vida, hubo una persona que jamás iba a poder olvidar y tampoco entender el porqué de su partida.
Gadiel, había sido siempre una persona alegre y gozaba de la compañía de todos a su alrededor. No había un día en el que no sintiera la sensación de que su corazón explotaría de tanta alegría.
Provenía de una familia unida, que le había inculcado los valores más venturosos y en la que él era hijo único.
Un día, a la edad de 12 años, al salir de clases, su padre lo esperaba como cada tarde a la terminación de la entrada de la escuela. En aquella ocasión le comunicó que había una noticia que su madre estaba a punto de compartir con ellos. Ambos comieron ansias durante todo el camino a casa.
La noticia con que fueron recibidos fue que Gabiel tendría un hermano. Esto hizo más que felices a la pequeña familia que estaba por crecer.
Gadiel estaba tan contento de compartir cada día de aventuras y juegos con su nuevo compañero de vida. Tenía la certeza de que nunca estaría solo en el mundo, pues ahora su hermano lo seguiría siempre.
La disparidad de edades fuera de ser una dificultad para ser buenos amigos, hizo que se convirtieran en mentor y aprendiz. Abriel disfrutaba cada día que pasaba en compañía de su hermano mayor y solo esperaba que saliera de clases para crear una nueva historia juntos.
A la edad de 8 años Abriel sufrió una muerte súbita cardiaca. Ese fue el peor día en la vida de sus padres y en la de Gadiel. Fue como volver al inicio, cuando solo eran tres, con la diferencia del inmenso vacío que ahora había en su interior.
Su hermano menor aprendió de él y al igual le había enseñado a ver las pequeñas cosas del mundo, todo aquello que muchos eran incapaces de apreciar por su ajetreada vida. Encontraban momentos felices al correr por los caminos cercanos a casa, explorando entre los arbustos y árboles del bosque, siempre tenían una anécdota que contar a sus padres y amigos; toda esa vivencia seria ahora un martirio para la mente de Gadiel.
Desde aquel fatídico día se alejó de todo aquello que pudiera traerle recuerdos de lo que alguna vez fue su felicidad.
La soledad seria ahora su compañera.
En medio de la tormenta que no cesaba, se sintió completamente atrapado en sus miles de recuerdos, no conseguía calmar los ruidos dentro de su cabeza, pensar en lo que fue y en lo que sería de estar su hermano presente. Las lágrimas recorrieron sus mejillas y al cerrar los ojos solo podía observar la imagen de Abriel. Pensó: ¨Ojalá estuvieras aquí. ¨
Y como si hubiera pedido un deseo, al abrir su mirada, la figura de Abriel estaba frente a él.
No podía creer lo que veía, consideró que solo era producto de su imaginación, era imposible que estuviera tan solo a unos cuantos pasos.
Su pequeño compañero de vida lo saludo. Gadiel se quedó estupefacto.
Abriel se giró para mirar la lluvia y dijo:
¨-Seria increíble salir afuera y vivir otra aventura juntos, ¿no te parece? Trae tu paraguas. ¨
Gadiel se secó sus lágrimas y no paraba de verlo con asombro.
- ¿Cómo es que estas aquí conmigo ahora? -Le preguntó.
- Escuche tu petición y sabía que necesitabas mi compañía por un rato.
-La necesito siempre. –respondió Gadiel.
-No es así, hermano, no siempre. Veo que has sido bastante infeliz últimamente, me pesa saber que ha sido por mi partida.
-Así es Abriel, desde que te fuiste mi vida no tiene sentido.
-Vine a platicar un momento contigo, necesitas entender unas cuantas cosas, escucha con atención.
Entonces Gadiel escuchó.
-La vida no es corta, la vida contiene el tiempo exacto, pero sí que es incierta. Se puede ir en un segundo y aunque todo parezca estar en orden, de un momento a otro hay derrumbes. Debes recordar cómo fue tu vida antes de mí. Eras un ser iluminado, entonces aparecí y compartiste tu luz conmigo. Así es como deber ser cada vez que alguien entra en tu mundo. Sé que mi perdida te trajo dolor y fue inesperada, no pudiste despedirte de mí, ni yo de ti, no pude abrazarte una última vez y tampoco pude darte las gracias por darme tanto. Al principio estaba enojado pero pasados los días, entendí que las personas llegamos al mundo para hacer que exista una propagación de luz. Gracias por regalarme de tu luz, hiciste que se extendiera a nuestros seres cercanos e hiciste que creciera aún más en ti. Comprendo que al irme se apagó, pero el mundo necesita que esa luz se siga multiplicando. Cuando me fui tú me cediste toda esa luz, pero verás, yo no la necesito ahora, y vine a devolvértela. - Dijo Abiel
En ese momento Gadiel no supo que responder, no quería perder a su hermano nuevamente, y como su último recuerdo junto a él había sido su muerte, pensó que podría cambiar ese recuerdo por otro verdaderamente bueno. Entonces solo miro a su hermano, tomó una pieza de dominó que tenía como decoración en su escritorio y le dijo:
-Juguemos a buscar el tesoro, será esta pieza, la lanzaré y tendremos que buscarla afuera.
Con lo que Abriel estuvo de acuerdo.
Gadiel sabia que no existe una manera de despedirte de tus seres queridos, sencillamente no es posible. Sabía con certeza que sería la última vez que lo vería y estaba consiente de que su única alternativa para no sufrir una vez más su partida era si tan sólo lo perdía de vista casualmente entre juegos y risas.
Y así fue, mientras ambos buscaban el tesoro Abriel se esfumó entre la lluvia...

-Escrita por Melissa Escobar 💛

familia, hermanos, and hermandad image
Hola bbs, les quero compartir esta historia que esta escrita por una de mis mejores amigas, realmente es una historia que habla acerca de como nos sentimos tras perder a un ser querido, y en como es que debemos de seguir adelante con nuestras vidas, compartiendo nuestra luz con nuestros seres queridos.