“Durante cinco años he estado detrás de ti sin opción alguna. Escuchando tus historias sin importar el tiempo, apoyándote cuando necesitabas un empujón hacía delante, haciéndote creer que conmigo tenías un refugio al que regresar cuando la realidad te atormentaba. Ignorando por mi parte todos los comentarios y rumores que se escuchaban sobre ti allá donde fuese, y que lamentable hasta este momento no dudaba de su veracidad. Sin embargo, en esos cinco años has escogido a otras personas sobre mí, has decidido venir e irte, hablarme o verme cuando a ti te beneficiaba y a mí por dentro me mataba lentamente el sentirme usado y despojado cual muñeco hinchable sin sentimientos.
Lo peor aún, no es como volvía a tus brazos sin cuestionarme todas las cuestionables acciones que tu hacía mi habías tenido, sino el pozo que yo permitía cavar todos los días para hundirme y sentirme amado a cambio de mi propia vida y su carente existencia sin ti a mi lado. Construí en mi mente una escultura muy alta y grande de quien creí que eras. Cada día pulía esa escultura de mármol a todas horas, segundos y minutos de mi inexistente vida sin tu presencia en ella. Me encargaba de que reluciera más cada atardecer que amanecer, para que mi faro por la noche fuese tu existencia ante la oscuridad.

Me dirigía hacía a ella todos los días, como "la creación más hermosa y admirable de este basto mundo", sin recibir luz alguna ante tanto sacrifico voluntario. Bajo ella reposaba una lápida con mi nombre escrito, lista para recibirme en cualquier momento que me abandonases, pues tu ausencia sería mi eterna muerte en agonía lenta y dolorosa .
Después de todo este tiempo solo me queda preguntarme algo, ¿cómo puedes regresar tranquilamente a mi vida, sin ser alabado y bendecido por alguien a tus espaldas, que no es más que una mera sombra de un recuerdo de algo que pudo ser y tú nunca permitiste que fuese?. “