Esta es, la canción de Anette... Toda la flora de la residencia se ha marchito. Los pájaros echaron el vuelo. Dios está contigo en el cielo, y todo el mundo llora por ti.

Estabas hecha de sobras. Sí, sobras de pan, retazos de seda. Eras un centenar de brillos fugaces, eras la tierra de mis rodillas cuando niños, eras la suave melodía de los nuestros, eras penumbras, eras sol.

Eras el jardín de mi casa.
Y es un renegado secreto que te anhelo.

Son estas, las últimas palabras que te dedico, porque arderemos cual Sodoma y Gomorra, representados en un cuadro de ébano. Porque he sido malo, muy malo, y aún así, me has querido en la soledad de tu ático. Porque en mi corazón solo había alquitrán que nunca pude ver.

He odiado mi nombre por mucho tiempo. Pero he de firmar con él, para que en cualquier parte del cielo en el que estés, puedas recibir esta carta.

En el nombre del viento, se me acabó la tinta...