¡Hola!

¿Has escuchado la frase de "Vístete para ti, arréglate para ti..." y demás? Creo que algunxs de nosotrxs no solo la escuchó sino que también la ha dicho, pero, ¿la has aplicado conscientemente? Quizá me estoy poniendo un poco obvia pero déjame contarte como fue para mí este paso.

Reconozco que yo se la he dicho a muchas personas pero sin haberlo sentido realmente para mí. Yo solo pasaba los días de escuela o trabajo en medio de la rutina y sin importarme mucho mi look. Una playera vieja y unos pantalones, sin peinar, solo una coleta y solo delineador y fin. Jamás he sido alguien que busque resaltar ni nada por el estilo, entonces prácticamente solo estaba cómoda. Sin embargo en mi casa era otra historia.

Así pasé algún tiempo, siempre viendo fotos en Pinterest sobre el estilo que quería tener algún día y solo pensando en cómo me gustaría ser. Y es que me formé en una familia cuya costumbre era arreglarse bien para eventos especiales y para el día a día usar tu ropa del diario, por lo que yo me sentía "incómoda" cuando me arreglaba demasiado sabiendo que ese día no habría nada importante o no iba a ver a nadie, según yo.

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Pero luego un día pensé en todas esas personas que me han contado que se arreglan porque a sus respectivas parejas les gusta que se vean bien cuando llegan del trabajo o cuando van a salir con ellxs y me dije: -¿Por qué esperamos que alguien más nos vea para saber si el look elegido es aprobado o no? ¿por qué yo no me arreglo para gustarme? ¿y si muevo la ecuación de vestirme pensando en quien me va a ver y me visto pensando en que me guste a mí y ya si alguien le gusta pues qué bien y si no también?-

Entonces mi perspectiva cambió. Yo quería verme bien, no como las fotos de Pinterest o Instagram, quería verme bien como yo. Vi mi guardarropa, mi ropa del diario y la de "ocasiones especiales" que estaba prácticamente nueva y me sentí mal. Hice limpieza; saqué la ropa que verdaderamente estaba en muy mal estado, doné la que no volvería a usar y estaba en buen estado y arreglé o le di otro aspecto a algunas otras cosas. Mi ropa interior también ha ido cambiando y ahora me siento sexy para mí. Decidí mis colores, investigué un poco sobre imagen personal y muchas otras cosas.

Ahora me arreglo según cómo me sienta ese día. Ya no influye si voy a salir o voy a ver a alguien, quiero verme bien por mi misma. Ahora verme al espejo es verdaderamente un regocijo, una reafirmación. No voy a negar que hay días malos en los que por más que te peinas o te cambias nomás no te sientes bien, pero ya no me afectan.

Me estoy gustando mucho y ya no me da tedio verme al espejo.

*Créditos de la imagen de portada y del contenido a quien correspondan.