La historia entre tus dedos y los míos es larga, basada en miradas, basada en susurros, palabras sin decir y muchas ganas de ser.
Eres un recuerdo que se va con las nubes, con el viento... hoy eres ráfaga que aviva el incendio que me quema por no tenerte cerca.
Me hizo falta detener el tiempo y acariciarte, escaparnos una vez más a la playa, regalarnos sonrisas y caricias, llenarnos de todo el amor que estuvo y sigue guardado.
Tengo para ti guardados mil besos y un centenar de caricias, tienen un moño y un juramento, que profesa el no soltarte si es que te pudiera tener en mis brazos.
Tengo tu esencia y tu perfume impregnados en la memoria, sin embargo, sé que tú ya no eres ni serás para mí, que te fuiste y ahora eres feliz, y te juro que estoy feliz por ti.