Un sentimiento de angustia oprime mi pecho.

Cada momento que recuerdo lo que esta pasando es como si atravesaran mi pecho con un pedazo de cristal roto; como si una mano repleta de clavos solo tuviese como propósito estrujar mi corazón, desgarrando cada de vez más la esperanza y la fe que me queda.

Dos, cuatro, seis veces... durante todo el día.

No puedo pensar en otra cosa más que en eso y en como hacer para resolverlo. Pero no llegan ideas y el sentimiento se vuelve más fuerte.

E imaginado tantos escenarios y ninguno muestra un camino alentador. El peso en mi conciencia acrecenta a medida que pasan los días.

Quiero pensar que alguien escucha mis gritos de auxilio.