Había un chico. Él siempre le escribía a una chica. Le hacía miles de cumplidos. Ella no los tomaba en serio pues se le hace difícil creer algo de lo que digan los hombres.
De un momento a otro él empezó a escribirle más seguido. Ella seguía su conversación normal pero sentía que algo había cambiado, él era aún más cariñoso... como si en realidad le interesara.
Eso la confundía.
¿Valdría la pena creerle y darle una oportunidad?
-Caitlin Méndez