Hoy vuelvo aquí, porque no sé a donde ir cuando me siento perdida.
De cierta manera, cuando escribo logro encontrar entre mis entrañas una parte de mi que sigue intacta, que se mantiene en el tiempo, y que lucha por seguir floreciendo.

Esta parte de mi que mantiene la esencia de todo lo que soy, y que me enseña quién soy cuando soy yo.

Los cambios en mi vida no han parado, aún cuando estoy en estas cuatro paredes. Mis pensamientos no paran. Y aunque afuera todo está paralizado, aquí adentro aún hay cosas por hacer, y no paro.

Lucho todos los días por tener inspiración, por volver a crear historias que sólo brotan de mi cabeza. Historias que amaba escribir, que amaba proyectar en papel, aquí; allá. Pero pierdo en el intento de conectarme con esa parte de mi que se perdía entre las letras y le encantaba.

No me quejo de los nuevos cambios, no me quejo ni siquiera de la persona con quien comparto algunas veces la cama. Estoy enamorada de él. Pero me he dado cuenta que estos cambios me han hecho perder a ésta preciosa persona que amaba ser, a esta joven soñadora que adoraba crear fantasías.

Sin importar el cambio, sólo quiero sentirme cómoda en mí misma. Y lo estoy, pero busco desesperadamente encontrarme nuevamente con esta parte de mi que escribía y escribía, sin importar si iba a ser leída o no.

Entonces vuelvo a éste rincón donde puedo decir lo que quiera cuando encuentro inspiración y siento por unos minutos que no estoy perdida, que sigo aquí, pero que esta parte que tanto busco se ha apagado, vive dormida dentro de mi.