Me gustas, pero eres un dolor de cabeza.
De esos que no se pasan con aspirina y a veces te sientes con anestesia.
Me gustas, corres un maratón en mi pensamiento, en ocasiones tu acercamiento hace que me falle la memoria, de verdad que eres un dolor de cabeza.
Me gustas, mis piernas se flanquean cuando me lanzas esa mirada que sólo yo entiendo, haciéndome dudar si inhalar o exhalar va primero, eres un dolor de cabeza.
Me gustas, quizá no al primer instante, fue algo lento, en todos los aspectos, en el choque de miradas, las palabras entre dichas, las sonrisas furtivas, los besos a escondidas y todas tus caricias prohibidas, pero no debo olvidar que eres un dolor de cabeza.
Sé que me gustas mucho, por como haces que mi corazón se acelere cuando me encuentro en el cielo y sienta tanta paz en el momento de estar en la séptima nube.
Me gustas, como para tratar de entenderte toda la vida, para siempre de tu mano andar, aunque seas un dolor de cabeza, cariño, no hay manera alguna de que me vaya a alejar.
- Manne Acosta.