Me di cuenta que quería vivir cuando sostuve entre mis manos la pluma para escribir mis últimos deseos y nada vino a mi mente, cuando me di cuenta que no había arrepentimiento en mi sentir, pero sí impotencia de lo que aun no he vivido.

Me di cuenta que quería vivir cuando fue la magia de mis amigas quienes me dieron fuerza para volver a reír, a pesar de que lo digo en voz alta la mayoría del tiempo, creo que no es malo recordarles que, son sus alas las que me dan coraje.
Me di cuenta que quería vivir cuando en mi mente sólo se mantenía la promesa de tus labios y el color de tus ojos, tal vez no recuerde la sensación de tu tacto, pero eso ayuda a que se reinicie la emoción de cualquier roce en el futuro, porque es tu esencia la que ya se encuentra por todo mi ser.

Me di cuenta que quería vivir cuando a pesar de tener una buena vida me inundó el deseo de que fuera larga, deseé por primera vez en mucho tiempo, mi cabeza se llenó de esos deseos, simples, banales, pero al mismo tiempo, vitales, deseos de perder el último autobús, de caminar en medio de la lluvia, de no escuchar nada por el volumen de mis audífonos, de malgastar mi tiempo para sentirme llena, de trazar planes y llevarlos todos a mi manera.

Me di cuenta que quería vivir cuando las paredes en mi cuarto dejaron de ser ensordecedoras y me reconcilié conmigo misma, cuando aprendí a disfrutar del silencio y de mi propia compañía como existencia divina.

Me di cuenta que quería vivir y ahora lo grito, con todas las ventanas abiertas y mis libros de poesía tirados por todo el piso, con mi cama ordenada y mis rizos en todas las direcciones.

Me di cuenta que quiero vivir por esta alegría que me colma entera.

Manne Acosta.