02/07/20

Me viste como siempre he deseado ser vista; como una persona sin límites, con estrellas en los ojos, todo el brillo del sol en el cabello y una sonrisa capaz de apagar la luna. Me viste enigmática, pero comprensible; confundida pero fiel; rebelde pero sincera; humana pero excepcional. Me viste como si nunca hubieras visto a alguien tomar café con sorbete, como si mis pecas le dieran sentido a tu vida y mis caricias alimentaran tu alma. Me viste crecer y evolucionar y me contemplaste como si fueras el primer hombre en llegar a otro planeta. Solo que ese planeta tenía mi nombre y estaba ubicado en su propia galaxia, la mía.

Escuchabas mi risa como si fuera una melodía celestial, te burlabas de cómo me trababa al hablar solo porque te encantaba ver como mi cara emitía una expresión de disgusto "feliz". Me escuchabas con la atención que le da un escultor a su obra más preciada y me entendías como si cada una de mis palabras hubieran estado diseñadas para que solamente tú las descifres.

Si bien tuviste tus dudas acerca de mí, si bien te afectaron los golpes de la vida y los trastornos de mi conflictuada personalidad, si bien muchas veces te encontrabas buscando un escape de la realidad y contemplaste la salida más fácil para retirarte de este agonizante mundo, si bien eras sensible, débil y angustiado, y si bien tus palabras no siempre eran las más precisas o tus acciones las más acertadas; siempre supiste amarme cómo toda la vida he soñado que lo hagan.

He llegado a comprender que todas las canciones de amor que escuchábamos cuando estábamos juntos eran el soundtrack de nuestra compleja historia. Nunca nadie me había hecho sentir protagonista de mi propia película; como si todo a mi alrededor se difuminase y sólo existiese yo. Sé que fuimos la salvación el uno del otro, que llegaste cuando más te necesitaba y menos lo sabía. Y sé que pese a todo nadie va a entender la profundidad de nuestras interacciones.

Me hubiera gustado verte así... escucharte cómo tú me escuchabas y sentirte tan cerca del corazón como todas esas canciones que me dedicaste... pero jamás podré.

Intenté con cada átomo de mi cuerpo quererte por lo menos la mitad de lo que tu me querías, probé de todas las formas posibles conseguir que cuando alguien dijera la palabra "amor" la primera palabra que apareciese en mi mente fuese tu nombre. Le hablé bien de ti a todo el mundo y le supliqué al universo que mis sentimientos se transformaran. Lloré de frustración y sufrí por no poder ser lo que yo era para ti. Hice todo lo que se me ocurrió... hice todo lo que pude pero jamás sucedió.

Ahora comprendo que ni cuando todos los planetas se alineen, ni cuando se sequen todos los océanos o pasen todas las estrellas fugaces de la galaxia, ni si quiera en el último de mis días.. voy a amarte.

Fuiste el amor que siempre esperé, todo lo que deseé que llegase a mi vida. Me salvaste y me reconstruiste de formas que no soy capaz de explicar o comprender. Pero ahora sé con toda certeza que uno no ama por decisión, uno ama por deseo... por las ansias del alma y los latidos del corazón. Me dispuse a amarte, pero a veces, no importa con la fuerza con la que desees algo si esos deseos no están alineados con tu sentir, con tu esencia.

Ojalá llegue alguien que te dedique canciones que te hagan sentir que caminas sobre las nubes. Ojalá que ese alguien sepa cómo te gusta el café, a qué le tienes miedo y en qué piensas cuando ves las estrellas. Ojalá llegue alguien que este dispuesto a darlo todo por hacerte feliz y que se derrita cada vez que te ve.

Nunca te amé y jamás lo haré. No voy a ser capaz de darte todo lo que tu me diste o de reconstruir la historia de mi vida cambiando a los personajes y haciendo que se enamoren. Perdón. Maldigo a todos los amores no correspondidos habidos y por haber, pero estoy convencida de que las almas gemelas no siempre tienen que ver con el amor. Estoy convencida que nosotros lo fuimos... que lo seremos siempre.

Y así también, ojalá yo vuelva a encontrar a alguien que me mire como una viva e inalcanzable obra de arte... y que cuando ese día llegue, yo vea a esa persona de la misma manera. Entonces sabré que he encontrado al verdadero "amor de mi vida", de todas mis vidas.

Gracias por enseñarme cómo tiene que ser, qué debo esperar.

- D.