Porque te pienso, te veo y te escucho. Cada momento, en cada persona y en cada canción. No sé cómo borrarte de mi. Ya pasaron cuatro años desde la última vez que nos saludamos en esos pasillos del castigo, ese día nuestras miradas y mejillas se acercaron con un deseo inmenso de volver a sentir intensamente ese amor pasajero pero eterno. Dentro de poco van a hacer cuatro años de ese último beso, ese abrazo y esa mirada de dolor. De esa salida, de ese atardecer oscuro de esa persecución de la radio con canciones de desamor y de historias que finalizan tristemente como la nuestra.
Te pienso, te extraño pero no puedo ni pensarlo al mismo tiempo. Ya pasó tiempo y en vos seguramente todo se borró, porque nunca fue algo eso que para mi lo fue todo. Te escribo como si fueras leerme y volver a mi con en esas películas de amor, esas películas que te llenan la mente y el alma de falsas esperanzas. De sueños y te dan el sabor amargo de la irrealidad imposible en un plano real donde todo podría ser posible, invitándote a vivir en un tiempo subjuntivo de acciones con supuestos irreales en la mente.

Cuán maldito es el tiempo que se atreve a irse rápido pero se olvida de llevarse el dolor, los sentimientos los recuerdos, las melodías, los besos y las caricias que marcan el alma, la piel, la vida.
Cuantas cosas nos faltó por vivir, por sentir. Quisiera que fuera una historia en temporadas como las series de ahora, que parecen que terminan ahí pero no... Continúan y vuelven adictos a aquellos que las miran. Bueno así quiero que pase todo, que a pesar de todo siga lo nuestro. Que aunque hayan momentos de tensión, olvido y distancia siempre nos volvamos a reencontrar y amarnos cada vez más sin un fin.