Holaa, lamento horriblemente no haber seguido desde hace tiempo, pero recientemente entré a la universidad, entonces he estado vuelta loca con tanta tarea. He intentado traer esto antes, pero no he podido, así que para no alargarme más, sigamos donde lo habíamos dejado.

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Con los meses que pasaban, la emoción dejaba de ser parte de mi día a día, la felicidad de tener un novio por fin me había abandonado para dejar sólo esa sensación abrumadora que sentí aquella vez, a la cual preferí no darle importancia. Entonces nuevas preguntas llegaron a mi cabeza...

"¿Por qué ya no me siento como antes?"
"¿Y si he hecho algo mal?"

La idea más sencilla fue pensar que yo había tenido la culpa de haber dejado de sentir "amor". Las preguntas me acosaban por las noches, intentaba entender por qué de un momento a otro cada cosa que hacía era más molesto ahora, porque no le soportaba o porque me sentía más tranquila cuando se iba.

Por las noches solía detener cada segundo que pasábamos juntos, intentando encontrar respuestas que simplemente no estaban ahí, me comía la cabeza intentando entender, pero sobre todo, esto disparaba mis ataques de pánico.

Una parte de la ansiedad son esta clase de... "consecuencias", al pensar demasiado se tiene como resultado una respuesta de pánico, al menos en mi caso. Pero este también será un tema para otro post.

Entonces comencé a asistir a terapia, aquí finalmente comprendí porque sentía todo esto, o porque ya no sentía lo mismo. Entendí el origen de todas las preguntas que no me dejaban dormir, y es que, la ansiedad es básicamente un exceso de futuro.

Temporarily removed

El preguntarse constantemente que pasará después, la constante preocupación y estrés, la sensación de nerviosismo por no saber cómo enfrentarte a ello y el sentimiento de creer no ser suficiente. Todo esto viene junto y te golpea como un balde de agua fría. No se está preparado para entenderlo, pero mucho menos, para enfrentarlo.

Con el tiempo me di cuenta de que no era para nada mi culpa dejar de sentirme atraída o enamorada, ya que nunca lo estuve. Mi miedo al que pasará después me obligó a apresurar las cosas, a no permitirme conocer a la persona antes de entablar una relación amorosa. Entonces, no estaba desenamorándome, estaba dándome cuenta de que no éramos compatibles, y que nunca debimos estar juntos.

Terminé mi relación nueve meses después de comenzar, honestamente creo que duró demasiado. Pero esto fue gracias a mi miedo y preocupación por el futuro. Mi ansiedad y mi inseguridad me obligaron a quedarme en un lugar al cual no pertenecía y en el cual me sentía atrapada.

Si he de ser honesta, sufrí mucho al reconocer que me estaba pasando y al tomar decisiones finales. La sensación de que yo era la culpable intentaba controlarme y el pensar en que haría mañana me atormentaba, no sabía cómo hacerlo, pero al final, junté el coraje para terminar esa relación tan tóxica que me hacía tanto daño.

Había superado por fin un infierno y me di cuenta de que no podía controlar que pasaría después, además de que entendí que debo comenzar a pensar en mí. Poco a poco comprendo más mi valor y que nada bueno sale de apresuras las cosas, además de que necesito de alguien que entienda que lo que estoy pasando no es por gusto o una forma de llamar la atención. Es una enfermedad real y cada día lucho contra mi misma por salir adelante.

pink, emotional, and quotes image

Esta es la parte final de esta parte de la historia, no quiero ponerme el papel de victima porque no lo soy, quiero dejar en claro lo que pasé y espero que alguien que llegue a sentirse identificado pueda comprender que le sucede, que no hay que tener miedo, todo tiene una solución, incluso esto.

Pronto seguiré con la cuarta parte, intentando abordar puntos más recientes en mi vida, algunas lecciones que he aprendido a costa de sufrir esto. Entonces nos leemos luego, besos.

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