Casi me atropellan recién.

¿Esta bueno vivir así, sin que te importe mucho todo?

Debido a circunstancias de la vida me fui forzada a mudarme varias veces. No pase mas de tres años en un mismo lugar. Eso ocasionó que: ni me adapte ni me comprometa del todo. Veía con ojos rabiosos la experiencia.
Pero hoy, día tres, desde mi nacimiento mental, pienso que fue de las mejores cosas que podría haber vivido. ¿A quien no le gusta esa sensación de liviandad? Yo sentía que levitaba en el espacio. No poseer casi ningún bien material y que ni me reconozcan, daba pie a aventurarme hacia lo desconocido cuanto yo quisiera (y sin quedar como una loca de la guerra). Hoy extraño eso.
Desde que cumplí dieciséis, y no se porqué... se me metió en la cabeza que debía de establecerme en un lugar cómodo y saludable. Pero que ademas, tendría que mirar al futuro con codicia.
- Es necesario llegar a lo alto, corazón. Seguimela que vamos por buen camino, che.
¿En qué momento mi mente pensó que iba por buen camino, si a la par se lleva encadenado a su infiel compañero: el corazón?
Hasta el momento es que estoy en duda sobre lo que mi mente quiso decirme. Con eso de que sabe por donde ir, y tener objetivos... que ocurrencias...
¿Cuáles serán, no, esos objetivos? Vaya uno a saber, ¡Ja!
Pero con el corazón llevamos una relación menos seria. Él me dialoga más, esta desesperado pobre. Quiere irse. Y se va nomas... a soñar con lo que le esperaría... lastima que el cuerpo no lo acompaña.
Algún día podré burlarla. Mirarla a los ojos sin que me cueste. La señora realidad me dejará escapar. Y volveré a mis días sin cargas.