Me hechizaste solo con el embrujo de tu mirada, esa que me atrae como un imán me puedo perder en esos ojos por la eternidad sin cansarme nunca de verlos, daría cualquier cosa por solo verte y derretirme mirando tus ojos.

Es un vicio observar cada uno de tu movimientos, tus labios, tu atractivo rostro y esa sonrisa juguetona; quisiera poder tocarte o tan solo estar lo suficientemente cerca para admirar todo en ti a detalle de manera nítida, haciendo un esquema en mi memoria para tener ese recuerdo como un consuelo cuando mis ojos no puedan verte.

Posees esa actitud intimidante, una firmeza envidiable y esa cínica mirada intensa que me reta a ir hasta el mismo infierno.

Haces que no pueda controlar mis emociones todo se vuelve inestable, a tal punto de que se me olvida respirar, me haces dudar incluso de aquellas cosas que me prometí a mi misma no volverían a pasar.

Preguntas que no pueden ser contestadas sin levantar sospechas, querer y no poder. Quisiera saber que sueñas, tus manías, tu rutina diaria, tus intereses, aquellas cosas por las que darías tu vida...

Tú desconocido que solo con su mirada a mi corazón hechizo. Un desconocido que el destino o una de esas casualidades de la vida hicieron que nuestras miradas y nuestros caminos se toparan aunque fuera solo por un par de minutos.

Mi mente me juega en contra, en cada lugar que visito me imagino que llegas o estas mirándome con esos ojos que no puedo resistir evitarlos atrayéndome hacía ti.

El desconocido que no olvido por más que pase el tiempo.
Me pregunto si tal ves mi mirada te hechizo de la misma manera, desconocido.