· Locución adverbial latina que puede traducirse por ''sin realizar testamento'' y sirve para designar los casos de sucesión en que no se haya realizado dicho acto de última voluntad, o al heredero que percibe su herencia en tales condiciones.

· En Roma se denominaba así la sucesión en que el orden de prelación (orden de prioridad o predilección) a la herencia debía determinarse legalmente.

· Cuatro eran los casos de sucesión intestada:
1) Que el causante no hubiera dejado testamento.
2) Que éste fuera nulo.
3) Que se invalidara posteriormente.
4) Que el heredero designado por el testador no hubiera podido o querido aceptar la herencia y no estuviera señalado sustituto.

· En todos estos casos la ley establecía ciertos grupos de parientes, llamados ''órdenes'', dentro de los cuales señalaba ''grados'', según la distancia parental con el finado.

· Finalmente, Justiniano señaló los órdenes en la forma tradicional que fue recogida por las legislaciones occidentales inspiradas en el derecho romano.

- 1 - Los descendientes del causante, concurriendo todos los existentes; si son del mismo grado heredan por cabezas (hijos) y si son de grado distinto unos por cabezas y otros por estirpes (así hijos y nietos, hijos de hijos premuertos; estos últimos heredan en la cuota que correspondería al padre premuerto).

- 2 - Los ascendientes y hermanos de doble vínculo.

- 3 - Los hermanos y hermanas de vínculo simple (de padre o solamente de madre).

- 4 - Los colaterales de grado más próximo, aunque este llamamiento se limitaba al sexto grado. Este criterio fue compartido por los códigos y leyes españolas medievales con absoluto predominio de la regulación romana, tanto en las Partidas como en el Fuero Juzgo y el Fuero Real, que llamaban a los descendientes, ascendientes y hermanos colaterales.

· Fue característico de los fueros municipales el criterio de troncalidad, según el cual para la atribución de la herencia no era esencial la cercanía del parentesco, sino la procedencia de los bienes; en consecuencia, en los llamamientos de ascendientes y colaterales, eran preferidos los pertenecientes a la línea de donde procedían los bienes.

· El Código español se ha inspirado en el criterio del parentesco, salvo las excepciones circunstanciales en que hayan de tenerse en cuenta las ''reservas'', y llama en primer lugar a los descendientes: en su defecto, a los ascendientes -en concurrencia con los hijos naturales-, hijos naturales, hermanos e hijos de hermanos, cónyuge supérstite, colaterales hasta el cuarto grado y, en su defecto y por último, al estado. Hay que advertir que el cónyuge viudo concurre siempre con los llamados antes que él a la herencia.

· También se llama ''Ab Intestato'' el procedimiento judicial adecuado para la declaración de las personas llamadas a una herencia que carece de testamento, y la distribución entre los designados de los bienes dejados por el causante.