Aunque ande en valle de sombra de muerte,

no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo.

Nos lo sabemos de memoria, pero cuando llega el tiempo de pasar por este valle, lo olvidamos completamente. Y me incluyo, pues estoy escribiendo esto desde mi valle de sombra de muerte.

El miedo fue tan parte de mi, que había olvidado que el reino de los cielos lo arrebatan los valientes. Y antes de hacer cualquier cosa, en vez de ser valiente, tenía miedo. Estaba viviendo como otra persona, y no como la persona que Dios dice que soy.

Tenía que tomar la decisión más difícil de mi vida, y no sabía que hacer. Me caí en un profundo hoyo en el valle de sombra de muerte, nadie estaba pasando por ahí, solo un hombre, un pastor.

Tuve miedo hasta de él, hasta que supe que era mi pastor, y yo soy su oveja. Me ayudó a salir y me instó a seguir el camino, prometiéndome que estará conmigo hasta el final. Y aunque no lo volví a ver, sabía que estaba ahí, sabía que sonreía cuando yo hacia su voluntad. Cuando dejé de tener miedo, él también estuvo allí.

Y siempre lo ha estado. Incluso antes de caer en el hoyo, él me estaba hablando pero deje que el ruido de mi miedo fuese mas alto que su voz.

No temeré mal alguno jamás, porque mi pastor me ama, y yo le amo.

Porque aunque esté a punto de morir, yo sé que él está ahí.

Porque aunque no tenga nada, yo sé que él está ahí.

Te amo, Pastor de mi vida.