Te miro. Me miras. Nos miramos y nuestros ojos se corren.
Siempre es así. Penetran y no penetran.
Los miro y se ven tímidos, con miedo. Pero cuando me miran se sienten acosadores y atentos.

Por un lado se que intentan penetrar en mí. En mi persona. En mi forma de ser. Y quieren saber, quieren conocerme. Pero al mirarnos quieren esconder su interés. Se vuelven indiferentes y se esconden en la mirada de alguien más. Pero todo eso queda abiertamente expuesto ante mi vista de 360°... aunque no lo sepas... mis ojos siempre te ven.

Y... mis ojos te engañan porque saben mejor que tú esconder el interés, la penetración profunda en tu persona. Porque son juguetones y les gusta esconderse al igual que tú en otras miradas, amigables y conocidas de siempre que nos miran y reímos... nos entendemos... pero entre tus ojos y mis ojos hay una gran pelea. No saben verse. No pueden. Pero si quieren, penetrar y encontrar a la persona que hay dentro.
Este es nuestro gran secreto, entre tu mirada y la mía.