Rose habia llorado.
Le habia dicho que el Tio Lestan siempre habia deseado
que fuera una joven sana y feliz,
pero ella habia arruinado esa expectativa una y otra vez.

-Tal vez, -dijo- nunca habia sido lo bastante buena para la vida.
Seth habia dejado escapar una risa helada.
Le habia dicho con gran autoridad que ella no habia arruinado nada;
que la vida propia se encargaba de la vida;
que el dolor se hallaba en todas partes,
que formaba parte del proceso de la vida
en la misma medida que el nacimiento y la muerte.

-La alegria.
La alegria que tu haz conocido,
el amor que tu has conocido,
si que importan, y solo nosotros,
los seres concientes,
los que sentimos pena,
podemos conocer la alegria.