La música empezó a sonar, la gente decía que estaba aburrida se empezaban a dispersar. Estaba sonando Dancing de Mellow Fellow, y ahí estaba él en su esquina mirando al rededor con su trago en la mano, no le importaba la gente, pues vino obligado con su amigo que parece ser que desapareció entre la multitud seguro con una chica; suspiró, de verdad estaba arrepentido de estar ahí, lo que no podía negar era que la música le gustaba, movía su cabeza al compás de esta.

La gente se hablaba y reían como era lo normal, pero logró mirar al otro lado de la sala y se encontró con ella, se quedó como estúpido mirándola, estaba bailando ahí sola con toda la alegría aquella canción que decían que estaba aburrida. Se le escapó una sonrisa, ver sus cabellos moverse al son de la canción y escuchar su risa era lo mejor que existe; ahí volvió a pensar ¿valió la pena haber venido? sí, lo valió totalmente, verla bailar le llenaba el alma. La vuelve a mirar, suspira como un estúpido enamorado ¿es posible enamorarse a primera vista? él no lo sabe, ni lo quiere saber. Quiere acercarse a ella, preguntarle su nombre, pero su pena no lo deja ¿y si ella se burla de él? tragó en seco, tiene miedo. Quería hacerlo ya que podría ser la última vez que la vea, pero él mismo sabe que soñaría con ella. Cerró los ojos y miró al techo ¿como es posible que una desonocida lo hiciera sentir de esa manera? volvió la mirada a ella, no la vió, se empezó a asustar ¿dónde esta? no la puede perder. Sale desesperado al patio trasero, chocaba con la gente pero eso no le importaba, sólo quería verla, así sea de lejos.

Llegó al lugar y miró todos los lados posibles, no la vió, estaba triste él mismo sabe que no la volverá a ver . Se tira a la grama, no podía hacer nada más, mira al cielo desanimado. Ni las estrellas son tan hermosas como ella lo es, se ríe, no puede creer que esté tan estúpido por esa misteriosa chica.

Alguien tapa su vista y con una sonrisa saluda, él no lo podía creer, estaba en shock, era esa chica y lo estaba saludando, él se levantó de golpe haciendo que sus frentes se golpearan entre sí. Luego de risas y disculpas ella dijo su nombre y él hizo lo mismo, comenzaron a charlar él ya estaba más relajado, ella cuando hablaba tenía una voz tan dulce que lo hacía sentir en paz. Él se dió cuenta que hablerla conocido fue lo mejor que le había pasado. Su amigo ya no importaba, sólo estaba agradecido por haberlo obligado a venir. Él le ofreció una mano, ella extrañada lo miró y la invitó a bailar. Empezaron a bailar abrazados, ella estaba muy feliz y él ni se diga. Ambos se dieron cuenta de que no querían separarse, el tiempo se detuvo para ellos. Que sean ellos dos, más nadie.