Recuerdo aquellos días...en los que era pequeña y solo jugaba. Solo jugamos. Y te sonreía. Tú también me sonreías. Y me mirabas. Yo te miraba. Nos queríamos. Tú me querías.

El tiempo pasó rápido. Los días volaron. Crecí. Nada era lo mismo. Yo no era la misma. Tú no eras el mismo.

Te volviste frío. Yo insensible. Ya no me mirabas. Yo no te miraba. No me sonreías. Tampoco te sonreía. Ya no sé si me querías.

Los días en los que nos queríamos...es un recuerdo del pasado. Un pasado que se desvanece en el olvido, el olvido de tus recuerdos.

Domingo en la mañana. Aún lo recuerdo. Fué el día en que te fuiste. Solo te fuiste. Dejaste de existir.

Tan rápido como el viento...como el viento que sopla al tiempo, en el aire de tus recuerdos.

Aún te recuerdo siempre sabio. Ingenioso y peligroso. Muy orgulloso. Muy quisquilloso. Todo siempre muy pomposo.

Aún te recuerdo, con tus quejas. Tus reproches. Y todos tus marencoches.

Y en mi niñez...solo el más triste y preciado recuerdo. De tus ojos. Tu mirada. Y tu sonrisa. Se hacen trisas.

Viven en mí. Las canciones que ponías de fondo.
Las que me contaban de tu alma. Del vacío de tu alma.
Mientras manejabas podía ver en tu ojos el recuerdo del pasado, un pasado con cicatrices.

Me ocultaste tantas cosas...que solo al irte me di cuenta.
Lo mucho que me querías y que te importaba. Que siempre me pensabas. Y que siempre nos recordabas.
Recordabas nuestras risas, nuestros juegos, nuestras miradas, nuestros te quiero.

Un pasado muy lejano…que se desvanece y queda en el olvido… el olvido de tus recuerdos.

Pasa el tiempo y te olvido.
Olvido tus recuerdos. Olvido tu voz.
Olvido tu risa, y tu sonrisa.
Olvido tus quejas, tus reproches, y todos tus marencoches.
Olvido tus canciones. Tus cicatrices. Y todos tus días grises.

Y solo sé que vivo. Vivo en el olvido de tus recuerdos. Con tus recuerdos olvidados. Lo siento.