Caigo, caigo, y caigo. No hay fin. Todo pasa muy rápido, no veo ni siento nada, duele, es oscuro. Saber, reconocer, que lo que quiero no va a poder ser. Caigo.

Entonces, comienzo a hundirme en la melodía de Hans Zimmer, TENNESSEE, y lloro. Sus dedos tocan las teclas cada vez más rápido, y el tiempo pasa. La vida se desvanece, y yo sigo aquí...esta vez sin tí.

Por eso, vuelvo...y cierro los ojos, todo está bien. El piano va recorriendo latido de mi corazón, la circulación por mis venas y lo siento. La siento. La fantasía me acaricia, me consuela, y me toca...se sumerge en mí, y yo me sumerjo en ella. Soy feliz. Vuelvo...a sonreír, y le susurro..."No sería feliz sin tí".