Hoy se cumplen cinco meses que llevamos juntos y puedo llamarte mi esposo ¿no es increíble?
Nunca creí que fuera a pasarme algo tan lindo como lo es que tú seas mi esposo, MI ESPOSO. Estos días me había puesto a ver cosas de antes y algo que noté es la luz que me trajiste y pusiste en mi vida.
Me asusta pensar que podría perderte por no saber afrontar algunas cosas o no nos entendamos pero al final el amor que tenemos nos une y no quiero darte más que eso, las cosas bonitas que tú te mereces porque, mi cielito, eres increíble, maravilloso, mágico.
No hay nada que me guste más que estar contigo; hablando de todo, riendo, viendo videos, escuchando música, durmiendo, todo contigo es bonito.
Sé que pasamos muchas cosas y hemos avanzado mucho y lo haremos mucho más, ansío tanto comenzar una vida completamente de a dos contigo.
Esta vez, con motivo de la boda, quise aprovechar y dejarte por acá una especie de voto matrimonial.
Quiero prometerte y recordarte que siempre puedes venir a mí cuando quieras desahogarte, cuando quieras llorar, cuando quieras contarme algo que te hace feliz, cuando necesites un consejo o simplemente un abrazo. Yo prometo intentar entenderte y ponerme en tu lugar siempre, quiero poder ayudarte y hacerte tan feliz como me haces a mí. Prometo serte fiel (esto es lo más fácil, soy completamente tuyo). Prometo hacerte tan feliz como tú me haces a mí todos los días de mi vida.
Eres lo más precioso en el universo. No sé qué hice para merecerte pero espero seguir haciéndolo así te quedas conmigo siempre.

Te amo tres mil (o más) chingos.

Tu esposo, Jeròme.