Mercurio está en cáncer y además está retrógrado.

Hace tiempo que no pensaba en ella, en sus ojitos grandes y brillantes que tanto me gustaban. No sé, ¿será por los astros que está en mi mente? Digamos que sí y aprovechemos para dar una vuelta por lo más escondido de mi alma y corazón.

Yo pensaba que no podía querer, que era difícil para mí entregarme a otra persona, pero ella me enseñó que no, que yo podía amar abiertamente a otro, sin miedos, sin cuestionamientos, sin barreras, sin nada, simplemente a pecho abierto y un corazón vulnerable.
Independiente de cómo terminó, yo quiero darle las gracias al universo por ponerla en mi camino, ya que me hizo saber que yo sí podía querer, que yo sí me podía enamorar.

Fueron sus ojitos, su voz tranquila, sus tonterías con las que salía de la nada, su sentido del humor, lo más profundo de ella me enamoró, su amor por el dibujo, por la acuarela.

Todo acabó, junto con la pasión que ella tenía por la vida, por ser diferente a los demás, y no la culpo, ella tiene una familia que la absorbía, y yo, siendo su novia, no pude convencerla a ser lo que ella quería ser... En sí, tomó una parte de mí y se la llevó consigo para toda la vida, pues yo, después de dos años sigo recordándola y esperando que esa parte de mí la esté cuidando, acompañando, simplemente haciéndola sentir querida, comprendida. Fui yo quien la quiso tanto, que se enamoró mucho de ella, y que, a pesar de todo lo que pasó entre las dos, la recuerda con cariño, y cada vez que pienso en alguna incoherencia que ella decía, una pequeña mariposa vuela en mi interior, recordándome por qué ella fue quien me enseñó lo que es amar, lo que es gustar, lo que es entregarte a alguien a pecho abierto y con el corazón totalmente vulnerable.

Sí, me rompió el corazón... y fue un honor porque se trató de ella, de sus ojitos cafés, de su voz bonita y apodos tiernos, de una niña de pueblo que soñaba en grande y que, al final, le ganó la autoridad, quitándole aquello de ella que tanto me gustaba; su libertad, su arte, sus ganas de ser diferente.