He estado pensando durante algunos días como esta situación se salió completamente de mi control, como pase de extrañarte a arruinar mis relaciones porque sentía que no podía vivir sin ti, como pase de estar en paz conmigo misma y la decisión de terminarte a querer halarme del cabello por haber pensado eso alguna vez.
Te explicare la razón por la que terminamos: Para empezar jamás debes hacer sentir inferior a la persona que te ama, la confianza es la base primordial de toda relación; sin ella lógicamente no hay nada, la tranquilidad y estabilidad son cosas que con el tiempo empiezan a necesitarse, la rutina puede destruir hasta el amor más profundo, la comprensión es el otro pilar de una relación.

Ahora te diré en que fallamos, ambos, en absolutamente todo lo que acabo de mencionar… a veces me sentía tan poca cosa para ti que era difícil estar contigo, ninguno de los confiaba en el otro y esa era razón suficiente para hacer oídos sordos y de cuenta que nada pasa, nunca he sido una santa, jamás he querido pasar por una pero tu inestabilidad e intranquilidad me sacaban de quicio, nuestra rutina era simple tanto que en ocasiones predecía la hora exacta en la que un mensaje tuyo sacudiría mi móvil y jamás supiste comprenderme aunque para ser justos yo tampoco lo hice contigo.
Probablemente, si te preguntaran a ti, tendrías diferentes razones del porque terminamos y me echarías la culpa a mí, esa es otra de las razones por las cueles no volví contigo cuando pude: jamás pudiste aceptar tus errores y pedir disculpas por ello; y si algo me ha enseñado la vida es que cuando te equivocas y no eres capaz de aceptarlo y enmendarlo pierdes aquello que es importante para ti. Yo te perdí, por una u otra razón te perdí, te pedí perdón, solo dios sabe cuántas veces lo he hecho, cuantas noches le he rogado a él para que te ilumine y puedas perdonarme pero la relación era de dos, las equivocaciones fueron por mitad, las razones para terminar es algo compartido… no puedes pretender que yo me pase toda mi vida pidiendo perdón por algo por lo que yo ya me he perdonado y tampoco puedo sentarme esperar a que tú te decidas a pedirme perdón.
Sé que te pedí que fueras feliz, que disfrutaras tu vida, y créeme que me alegro por ti solo no puedo evitar que duela porque a pesar de todo aun hay una pequeñísima parte de mi que quizá espera que reacciones y que aunque no volvamos a estar juntos por lo menos admitas que todo esto no fue solo mi culpa, pero esa pequeñísima parte de mi es solo eso, una pequeñísima parte estúpida e ilusa; y con sinceridad me he cansado de esperar.
Puedes ser feliz, tan feliz como la vida te permita ser, que yo seré feliz, tan feliz como quiera ser porque a fin de cuentas al menos tengo la satisfacción de saber que lo intente, maldición por lo menos yo lo hice y eso es mejor que nada.
CREAMɤ