Una vez iba escuchando música mientras manejaba, iba cantando hasta la parte de los instrumentos y manejando sin rumbo, sólo yo, la música y el carro. Entonces me estacione en una colonia muy pequeña que a decir verdad no sé cómo llegue ahí, las casas eran humildes, las familias se veía desde mi auto felices, niños jugando en la calle, las mamás y pocos papás viendo a sus hijos jugar y poco a poco iban llegando del trabajo las mamás que trabajaban y los papás.
Observe cuidadosamente una casa en espacial, era color gris con un patio muy humilde y hermoso, una familia que verdaderamente se veía feliz
Sentí como si yo no fuera parte de nada en este mundo, mis labios se cerraron, ya no cantaban, y mis ojos se llenaron de lágrimas al ver tan peculiar hogar, donde la palabra hogar le hacía honor a este recinto, se podía ver que hacían falta más que dos o tres cosas, pero las personas eran amorosas. Pareciera como si la maldad de la humanidad no hubiera llegado a ese sitio, como si todo lo bueno que queda en esta vida se concentrara en esta pequeña parte del mundo. Me di cuenta que no tenían mucho, que su ambición más grande era nunca perder el amor y la confianza. Me baje del auto, algunos se me quedaron viendo, llevaba jaens azules y una blusa blanca, me tuvieron miedo, eso creo.

Me acerque a esa casa y dije –se ve que todos son felices aquí, todos ríen, hay vecinos que le llevan comida a otros, otras abuelitas juegan con sus nietos- y las únicas palabras que me contesto una anciana sentada a la orilla de la calle afuera de la casa fueron –En este mundo ya hay mucha maldad, muchas ambiciones por querer lo ajeno, mucha desconfianza y poco amor, aquí no somos todos muy felices ya que nos faltan muchas cosas, pero nos gusta siempre ver a los demás felices y si uno se cae nosotros lo ayudamos a levantarlo y si no puede nos sentamos con él en el suelo, solo es cuestión de ser buenas personas-.
Regrese a mi auto dispuesta a cambiar el mundo, pero es difícil cambiar corrupción, poder, ignorancia y honestidad por lo algo llamado “amor y confianza”.