Parte 1

¿Qué tan “cierto” puede llegar a ser el resultado de una situación? ¿Qué significado le damos a aquellos eventos en donde fracasamos?

El día de ayer, una docente hablaba del dilema de “estar preocupados sin hacer el cambio”. La razón para que dijera eso, se repite y es un tema de preocupación en las aulas de muchas instituciones y no sólo con respecto al ámbito académico; sino también en las demás esferas de la vida.

Si me “preocupo” porque obtuve un puntaje bajo - que da lo mismo que no ocuparse de ello y por ende, no hacer nada al respecto- ¿estaría haciendo algo por mejorar esa situación? o ¿estaría generando en mí sensaciones displacenteras que a la larga empeorarían mi actitud frente a esa o varias situaciones similares?

Y si en lugar del caso anterior- de hecho, no dista de la realidad- me “ocupo” de ello y reconozco que el fracaso no siempre es negativo; sino que, se puede aprender de esa experiencia displacentera. Porque la vida aún no se acaba y de la muerte uno nunca sabe nada.

Si me encuentro motivado por resolver un conflicto, es porque he encontrado una razón y un deseo para salir de esa situación.

Ahora bien ¿te he mostrado una nueva perspectiva de la vida? No, porque siempre ha estado allí, solo que lo has estado ignorando o peor aún olvidado.

Sólo te he presentado una obviedad, de esas que abundan y se quedan en la mente de uno. De esas que perpetúan la mente de uno, justo antes de entregarse a los brazos de Morfeo.


Tengan un lindo día y no olviden ser parte de la inspiración de alguien más,
De Los Ángeles~


Créditos por la foto de portada a @pacodelosmonteros on instagram: https://www.instagram.com/p/Bfe3VrXhwKX/