Un hermoso atardecer empezaba a salir en el otoño, todos con su suéter y bufandas, mucho menos faltando el respectivo café del día, más que todo en las tardes. En una café dando la vuelta de la esquina de una intersección, estaba uno de los mejores café de todos que se llamaba Punch, un edificio verdaderamente grande un lugar muy agradable para pasar el rato, charlar con amigos y para realizar negocios. Personalmente no soy fanática del café, pero por hacerle un favor a mi hermana porque está enferma decidir ir al mejor café para que ella se pudiera sentir mejor. Entré y pedí el café que tanto adora mi hermana que es el café con pimienta porque dice ella que es muy relajante, y haciendo una larga fila como de 20 personas frente a mí, me estresé por un momento. Me encontré con una amiga de la infancia en el mismo café yendo de salida, se acercó a platicar conmigo.

– ¡Amiga!, ¿Cómo estás? Tengo un largo tiempo de no verte, creo que desde la graduación. ¿Cómo te ha ido? ¿Qué ha sido de ti? ¿A qué te dedicas? Tenemos tanto de que platicar. –
Definitivamente ha sido un golpe todo lo que me ha preguntado, sobre todo que no suelo platicar mucho con las personas. Toda mi vida he mantenido en bajo de mis ex compañeros porque no fui alguien que le encantara sociabilizar. Sin embargo, ella desde que me habló, me causó una sensación de confianza, como si pudiera contarle mi vida entera sin que ella me pueda juzgar. Alta, con pelo café oscuro encrespado, leve problema de acné en su rostro, con buena cintura pero siempre delgada. Así puedo describir yo a Melissa.

– ¡Hola Melissa! Muy bien la verdad- dije con una sonrisa que apuras penas podía sacar. –Después de la última vez que nos vimos, fui a buscar trabajo en el periódico El Mañanero y quede en ser la que revisa la ortografía en la sección de Sociales. Deseo realmente poder trabajar en una verdadera parte del periódico como la sección de Moda, poder entrevistar a una de las celebridades de la moda, pero es absurdo porque mi directora es cruel con todos, en especial conmigo. ¿Y tú? ¿Qué ha sido de tu vida? ¿A qué te dedicas? –.

– Soy casada ya con 2 niños preciosos, uno se llama Miguel y el otro Luis, y soy Administradora de una gran empresa donde también trabaja mi esposo.- Me dijo con gran emoción, vi que se acercó para decirme algo en secreto. – La verdad es que soy administradora de parte de la Policía de investigación y él es detective. El y otros 4 son los más importantes detectives en ese lugar y son bien conocidos. Es simplemente un honor. – dijo Diana con una sonrisa parecida al que pone el Grinch en la película.
Sentía que se acercó a mí solo por presumirme su vida perfecta con su marido. Para ella siempre le fue fácil todo porque tenía bastante dinero, porque siempre pasó cambiando de vivienda a una mejor, pero se instalaron en el Cruseo que es uno de las viviendas más caras de Saint Rigen.

– ¡Me retiro! – dijo Melissa con mucha prisa. – Tengo que dejar a los niños a la escuela y quise pasar por mi café primero. ¡Fue un gusto Aryani! Estaremos en contacto.– dijo ella al salir por la puerta.

Nunca he tenido un amor verdadero, dicen que lo encuentras cuando menos lo esperas y de verdad que nunca he creído en eso, pero he soñado inmensamente a que llegue a suceder. Seguí esperando en la fila que llevaba como 20 min de estar, me estaba empezando a desesperar, cuando alguien abre la puerta y entra con el teléfono pegado al oído. ¡Dios mio! acababa de ver a un ángel entrar. Vi directamente al hombre, es alto, fornido, unos hermosos ojos café pequeños, con una pequeña marca en la ceja como si hubiera tenido una herida. Cabello un poco rizado pero utilizaba un poco de gelatina en el pelo; piel morena y por ultimo una sonrisa que parecía iluminar toda la habitación.
Era la primera vez que sentí algo fuerte por alguien que ni conocía, pero le mire tanto tiempo fijamente que el voltio y me vio. Pero le vi por tanto tiempo que volteó la mirada hacia mí. Me enrojecí mucho y sentí caliente toda mi cara, inmediatamente volví a ver hacia enfrente. Mis ojos no pudieron creer lo que vieron, tanta fue mi desesperación que voltee nuevamente a verlo. Es tan hermoso, algo que Dios quiso poner a mis ojos, pero al verlo a él, me seguía viendo. ¿A caso estaba loca? No creo que el me este viendo como yo lo veo a el. ¡Es imposible!