Encontrarte no fue sencillo, pero tenerte a mi lado siempre lo fue.

Besarte me hizo sentir amada, la manera tan sutil en la que el roce nuestros labios decían más de lo que las palabras podían expresar.

Abrazarte siempre fue el refugio que mi alma necesitaba.

Escucharte me estremecía, todo lo demás dejaba de tener sentido y solo estabas tu hablando con esa pasión que te caracterizaba, haciéndome querer escucharte 100 años más.

Amarte fue algo tan involuntario, como parpadear o tal vez como el latir de mi corazón.

Dejarte se convirtió en mi tormento más recurrente, ¿fue lo mejor?

Olvidarte imposible, pues en mi piel dejaste la sombra de tu ser.