Querida pequeña, yo sé que las has pasado mal y que te gustaría poder entender muchas cosas sobre ti que todavía no aceptas; pero creo que ya es momento. Momento de seguir adelante y dejar a un lado ese ciclo de tristeza que se vuelve adictivo por la costumbre de sentirla. Son tantos años los que has pasado así, algunos mejores que otros. Sin embargo, aquí seguimos viviendo, luchando, creciendo, conociendo, mejorando, entre muchas cosas más que batallamos día a día. Así que no tomes esta lucha como pérdida porque aun no se ha acabado.

Mi pequeña, aunque sea difícil, deberías de empezar a hacer una tarea que muy pocos tienen el valor de hacer por su complejidad, y es conocerse a una misma. Yo sé que vives queriendo evitarles el dolor a muchas personas y siempre estás para otros... Pero ¿dónde quedas tú?, no te abandones. Yo sé que el dar luz a otros es parte de la terapia de una misma porque a pesar de que no lo exiges a cambio, sientes que lo necesitas tu también y que te gustaría que alguien más estuviera para ti.

Mi niña, yo sé lo complicado y abrumador es sentir tantas cosas al mismo tiempo y querer hacer todo de una vez. Pero me temo decirte que este transcurso va a seguir toda tu vida, siempre hay que estar en mejora continua y hay que buscar un balance para poder conseguir esa paz que tanto anhelas. Lo que te tengo que recordar es que esa paz y esa felicidad que buscas sentir, solo tú la puedes controlar y sacar de tu interior.
Es momento de escarbar más profundo en nuestro inconsciente y sacar esa niña asustada que tenemos. Esa pequeña que soporta todos los golpes y se los queda para ella sola. Mi pequeña, no tengas miedo que ya voy por ti para sanar esas heridas, por aceptarte tal y como eres sin ser tan estricta como siempre lo he sido contigo. Te voy a buscar para quitarte ese sufrimiento por el que te he hecho pasar y he permitido que nos hagan. Necesito tu perdón para yo poder aceptarnos porque al final del día lo que fuimos nos convierte en lo que somos.

Así que, pequeña, gracias por aguantar y no dejarme sola nunca en las malas ni en las buenas. Por más extraño que esto suene, cuando más sola me siento es cuando más desapegada estoy de ti. Por eso pido y buscaré encontrar ese balance que me lleve a donde tengo que estar, para dejar de reprocharme tantas cosas que tocan por fin dejarlas ir.

Con amor, C