Que te quiero.
Y me encabrona el hecho
que no tengo el coraje
de decírtelo a la cara.

Trato,
con canciones,
con poesías,
frases tontas
e iniciales en corazones.
Me parece una putada
que no entiendas que es para ti
mis versos,
mis madrugadas,
toda tuya soy.

Pero no sé,
a lo mejor no quiero que lo sepas.
Prefiero que te quemes.

Quiéreme como yo a ti,
así en silencio,
fuego en las entrañas,
soledad a flor de piel,
pelearte con tus demonios
como lo he hecho yo.

Y el temor,
el temor de decirte,
el temor de quererte,
el temor del rechazo,
el temor de que me quieras tu también.