Creciste como las flores que se abren paso a través del concreto y te hiciste espacio. Con tus palabras congelaste mis pasos y mientras yo permanecía quieta me rodeaste con todo lo tuyo, como una pequeña araña me atrapaste y me enredaste con tu red.

Lo vi todo y lo dejé pasar, como se deja pasar la lluvia mientras la escuchas, simplemente te dejé pasar, y pienso que fue bonito y está bien.

Cuando llegaste a mí no entendía cómo fue que así de pronto nuestros hilos se unieron, y como imanes estábamos constantemente siguiendo el uno al otro; siendo sincera creo que no me di cuenta de esto hasta que estaba dentro de tus aguas, pero siendo más sincera creo que yo misma salté dentro, recibiendo todo lo que siempre recibo del mar.

Primero fuimos pequeños como semillas y hoy que veo este árbol siento como me llevaste dentro de la tierra y poco a poco como en un baile improvisado, abrazamos nuestras raíces y florecimos.

Ahora decirte que vengas carece de sentido porque siempre estás aquí, y este es uno de nuestros poemas de amor.

M.T.