Acabo de terminar de leer ¿Y si quedamos como amigos? y nunca había sentido un vacío en el pecho al terminar un libro, incluso sentí ganas de llorar, pero por alguna razón no me salieron las lágrimas. Quería llorar, pero no porque el final fuera trágico o triste, sí no porque no quería que terminara y pasó lo que estuve esperando durante todo el libro. Por primera vez experimenté el no querer que el libro acabe y el vacío en el pecho, lo único que pude hacer fue aferrar el libro a mí.
Trata de Levi y Macallan, dos chicos que se conocen a la edad de once años el primer día de clases, Levi recién acababa de llegar de California, con su cabello largo y rubio y piel bronceada, mientras tanto, Macallan estaba ansiosa por comenzar las clases y hacer tarea para olvidar, aunque sea un momento, lo que le dolía.

Al principio, Macallan no tenía ni una intención de hablarle a Levi después de ser su 'guía' por petición de la directora de la escuela. Pero en el almuerzo al ver al chico solo y con esperanza de que ella le hablara, Macallan cambió de opinión y decidió invitarlo a comer en la mesa junto con sus amigas. Lo que parecía algo forzado pronto se convirtió en el inicio de una gran amistad gracias a la coincidencia de que a ambos les gustaba la misma serie inglesa.
Pronto sus lazos de amistad se fortalecieron y compartían cosas que no se atrevían con los demás. Pero como toda amistad, los problemas no se hicieron esperar. Y entre esos problemas, nuevos sentimientos comenzaron a surgir haciendo que se preguntaran sí podrían ser más que amigos.
En lo personal, este libro me gustó mucho porque me hizo sentir de todo, durante un momento quise aventar el libro a causa de un personaje que no me cayó muy bien que digamos, me indigne por las mismas razones que Macallan, grité de emoción en algunas ocasiones y también me desespere porque los protagonistas son algo testarudos y tercos.
Macallan: a su corta edad pasó por algo tan triste y desolador cómo perder a su mamá, ella trataba de ocupar su mente en la escuela para no pensar tanto en ella, al principio del libro le costaba hablar de ella, pero poco a poco pudo abrirse más, su única familia era su papá y su tío Adam, quién tenía una discapacidad mental, y sus abuelos maternos que viven en Irlanda. Pero al conocer a Levi su amistad se forja a tal grado que se consideraban parte de una misma familia, junto con los papás de Levi.
Macallan es un personaje muy dulce y fuerte, supo superar lo de su mamá, aunque claro, nunca se le va olvidar, es una amiga leal que estará dispuesta a ayudarte y apoyarte, y también no tolerará una injusticia o la discriminación, pero lo que sí me desesperó fue que se complica mucho la vida, piensa mucho las cosas y las ve como algo muchísimo mayor de lo que en realidad son.
Levi: ese chico californiano que llegó a Wisconsin con las expectativas de ser alguien popular dentro de la escuela, se topa con la decepción de que no fue como planeaba su primer día en la escuela, ni siquiera le hacían caso, hasta que llegó Macallan y lo invitó a almorzar en su mesa. Durante todo el libro podemos notar el gran cambio en él, de ser el chico de California que creía que su 'casa' seguía siendo ésta, a el chico que tenía una gran mejor amiga y su propósito de ser alguien. Durante los cinco años que pasan en el libro, en cada etapa parece conseguir su objetivo, se va acercando cada vez más, aunque claro que fue un idiota en (muchas) ocasiones, pero bueno, tampoco Macallan le ponía fácil las cosas. Pero bueno, Levi se cegó por querer formar parte de algo y se olvidó de lo más importante: los que te aman y te apoyan siempre. Pero todo se puede corregir.
Lo que no me gustó de Levi fue que se aferrara a eso de querer ser el estereotipo de secundaría: formar parte del equipo de fútbol americano, tener novia y un montón de amigos hombres. Además de ser algo desidioso.
De Macallan, que fuera tan terca, que complicara todo y culpara a Levi de todo cuando ambos tenían la culpa.
Los demás personajes fueron secundarios e importantes en cada etapa según iban creciendo. Sin contar a sus familias, que estuvieron con ellos a lo largo del libro.
Pero en sí, les tomé mucho cariño a los personajes (exceptuando a algunos) pero sobre todo a los protagonistas con todo y sus errores y defectos, porque después de todo, nadie es perfecto.
Fue lindo ver su crecimiento a lo largo del libro y que al final se dieran cuenta y aceptaran lo que sentían, sobre todo me gustó lo que dijo Levi al final del libro, casi se me salían las lágrimas de la felicidad que sentí.
El libro está narrado por los dos y creo que Elizabeth Eulberg, la autora, supo meterse en la mente de ambos, y aunque no sé qué rayos piensan los chicos, siento que se acerca (o es) a algo que haría un chico. Es una lectura ligera de 290 páginas que vale la pena leer, aunque sea para pasar el rato.
Sin duda, le guardaré cariño especiahttps://weheartit.com/articlesl a este libro porque no había sentido lo que sentí con el, con ningún otro libro.

20/10/17.