Tengo ganas de desaparecer, de desvanecer a una playa desconocida en la jungla costarricence en donde nadie me encuentre. Quiero dormir con mosquiteros en las ventanas y nada más. Quisiera comer fruta todas las mañanas y tomar juguito de melocotón, antes de hundir mis pies en la arena mojadita y lavarme el pelo con la sal del mar, aunque me quede enredado y feo. Ya no me importa. Quiero caerme en una hamaca y leer cuentos de García Marquez y derretir mi mirada entre El Libro de los Abrazos. Quiero que la brisa vespertina me abrace y mezcle el color de mi piel con el cielo anaranjado de atardecer. Quiero oler a mar, a vainilla, a piñas coladas, a ese aroma de lila que se cuela por la ventana en las casas del prado. Me quiero volver el sabor de fresa que te quema la lengua con amor (o tal vez deseo). Quiero volverme abstracta e invisible.