Querida amiga Liz

Te escribo estas breves líneas en secreto para expresar todo lo que no pude hacer en persona.
Mis berrinches fueron ocasionados por una terrible depresión que me hundió hasta lo más profundo del mar que navegaba. Ni siquiera la compañía de mi amor presente pudo saciar ese sentimiento de autodestrucción que poseí.
Salí huyendo porque sentí como lentamente el Déjà vu me arrastraba de nuevo, mis nervios explotaron y mi única salida fue irme.
Durante mucho tiempo te culpé por no retenerme, aún se alberga en mí un resentimiento por haberme dejado ir, tal ves esa es la razón por la cual aún no me atrevo a mandar un mensaje y saludarte. Yo sé que pudiste aplazar mi estadía pero no lo hiciste, preferiste verme partir y dejar mi futuro a la suerte. Estaba en tus manos y lo dejaste pasar.
Te aprecio tanto Liz y agradezco todo el tiempo, esfuerzo y dinero que aportarte en mí persona, a veces viene a mi mente mi pasado, ese donde te encuentras, donde caminaba por la anchas calles de Zapotlán en busca de mi hogar, ese que tú pusiste a disposición mía y los ojos se me aguan. Siento haberte decepcionado, siento haber traicionado tu confianza porque te quise como a una hermana mayor, esa que me enseñó tantas cosas y a la que yo admiraba y trataba de cuidar con esmero pero no fue suficiente.

Me mostraste muchas cosas Liz la mayor enseñanza fue a respetar y apreciar la naturaleza, y más allá de todo lo que haya pasado te quiero, pero aún no me siento lista para hablarte, siento que mi vida sigue siendo un constante vagar y no puedo presentarme de nuevo así a ti, me lleno de vergüenza de sólo pensarlo.

15 de octubre de 2018

Zuley♡