Su sabor es amargo, como el del café. Amargo y difícil de entender, no a cualquiera agrada con su forma de amar. A mi me gusta, equilibra toda mi dulzura con su frialdad. Muchos dicen estar en contra de nosotros y de lo que existe en medio de nuestros cuerpos pues ¿Como habría ser yo feliz entre una mente enemiga de lo frívolo?, ellos dicen querer lo mejor para mi pero a todas las oportunidades que tienen de el tratan de alejarme.
Quiero amarlo, quererlo incondicionalmente, no es difícil de lograr pues a pesar de aparentar frialdad y coraje perpetuos el me quiere; de eso no hay dudas, siempre lo demuestra. Aun en las malas me ha mirado diciendo: "No habrá nada malo nunca que podría pasarnos", " nada malo te pasara estando conmigo". Me cuida, me procura, me quiere como parecería no llegar hacerlo una apersona como el. Podrían suceder todavía mil y un otoños y yo aun conservare la esencia mas real del amor que un día era parte de toda mi energía, porque podría amarlo hasta la eternidad.