Camino directamente hacia el cristal que va a estallar, implacable corro hacia los trozos de un cristal que ha sido reemplazado. Veo el movimiento y no me detengo, siento el sismo y no ceso mis pasos, pareciera ser eterna admiradora del desastre, impaciente de ver a los volcanes arrojar su fuego, su lava y su llovizna de humo y ceniza, dejando rastro de la catástrofe, convirtiendo todo en una legendaria ciudad abandonada.

No hay honor en el engaño, ni hay honor en la omisión. Se requiere de luz y de fuerza para cruzar los valles y llegar al otro lado del pueblo donde las almas no han sido alcanzadas por el estruendo, donde las vasijas siguen intactas conteniendo el agua pura que permite la vida.

La valentía demanda cosas diferentes si se esta arriba o debajo del cerro, dentro o fuera de la cueva; hay quienes eligen las sorpresas y quienes elijen ser sorprendidos con algo que no es novedad, probablemente fingirán que han sido sorprendidos cuando el momento llegue, nomas por no dejar.

M.T.