Es tu voz un remanso de paz y de euforia, paseo de un extremo al otro dentro de la dualidad del sonido que me das. La abundancia ha llenado las vasijas y cobijado hasta los recuerdos, los recuerdos de las veces que escudriñé las posibles formas de besarte, las posibles formas de tocarte con mis manos sin romper en mil pedazos tu piel que espera.

Existe en ti el claroscuro sentimientos del todo y de la nada. Y dentro de todo se encuentra el deseo de tener aquí a la mano un momento para permanecer haciendo nada junto a ti, haciendo todo y oliendo después de tanta espera las gotas de sudor que emana el esfuerzo del amor y el descubrimiento.

Casi puedo tocar con mis dedos la sensación de compartir contigo mis palabras y poder detenerme para darte en pequeñas dosis las caricias de un cariño que esperaba la salida de su miel.

M.T.