Hace mucho tiempo oí sobre la conexión, sobre el tipo de click que solo haces con cierto tipo de personas, con cierta persona. Les creía, sí, pero una parte de mí no creía que hubiera alguien así de conectado a mí. Hasta que te conocí y entonces tuvo sentido. No solo nos gustaba lo mismo, cumplías deseos que nunca te dije, sin saberlo, tal vez sí, sin decírtelo. Cada vez que nos alejábamos, no solo algo nos hacía volver al punto de partida, había algo que me avisaba cuando regresarías, mi corazón se aceleraba al recordarte y no entendía por qué, hasta que un mensaje tuyo me hacía entenderlo. A veces, cuando te pensaba, aparecías, en cualquier momento del día, por la mañana o por la noche, de repente aparecía tu nombre por algún lado. Nunca supe si eran todas increíbles coincidencias, pero cada vez que lo recuerdo y me vuelve a pasar, algo en mí se acelera y me hace creer que hay una fuerza más allá de nuestra comprensión que nos une.