Sentada escribiendo cualquier cosa sobre ese simple cuadernillo negro salpicado con pintura blanca dándole un aspecto inigualable creo yo, trato de concentrarme en escribir lo que sea pero a mi cabeza lamentablemente yo llega nada, no me doy cuenta que alguien se sienta a mi lado, soy de esas personas que no se voltean para nada, pero, esta vez lo hago, y grata fue mi sorpresa al encontrarme a un chico de aspecto de Dios Griego, todo en el era perfecto y más aún en ese pequeño lunar que se encontraba debajo de su labio inferior, así es soy muy observadora.
-Hola, espero que no te moleste mi presencia, es que, me pareció interesante lo que estabas haciendo, estabas tan concentrada que no te diste cuenta de que me acerque.- concluyó eso con una ligera sonrisa ladina que me hizo estremecer no sabía que decir, me quedé muda.
- No te preocupes en realidad no estaba haciendo nada, más bien estaba esperando que alguna idea venga a mi mente.- termino eso regalando una sonrisa sincero, o más bien salió una mueca, no estoy segura.
- Bueno eh, me llamo Jungkook y tú.- hermoso nombre, nunca en mi vida lo había escuchado, él al parecer estaba esperando ansioso mi respuesta.
- Yo me llamo Hara, Kim Hara, un gusto Jungkook.- lo que no sabía es que en ese momento desde que Jungkook entró a mi vida todo iba a cambiar.