Que triste es pasear por la calle un día cualquiera y cruzarte con miradas de deseo en cada esquina. Que triste que estas miradas se hayan convertido en rutina y que se sigan cometiendo aunque se sepa que nos incomodan. Si las miradas hablasen muchas de ellas dirían: “Quiero bajarte las bragas”. ¿Qué pasaría si fuera tu hermana, tu hija o parte de tu familia? Te aseguro que no se te pasaría por la cabeza deshonrarla de esa forma. Que triste la sociedad de hoy en día y que no cuide a la mujer como se merece.