Hace tiempo en un taller nos pidieron escribir una carta para alguien que nos hubiera gustado conocer, contarle cosas e imaginar que planeaba suicidarse, debíamos tratar de decirle cosas que lo ayudaran. Mi carta fue para Van Gogh y este es el resultado.

Vincent:
¿Sabes? Aspiro a ser pintora, llevo algunos años tomando cursos y formándome, me gusta crear y adoro los colores, tal vez tanto como a ti te gusta el amarillo para tus cuadros. Mi técnica favorita se llama Simetría, me encanta tener que encontrarle formas a las manchas de pintura y dibujarlas con tinta china, hacerlas presentes para que otras personas vean lo que yo veía en una sola mancha de pintura. Quizás un día podamos intentarlo juntos, creo que sería realmente interesante descubrir que figuras ves tú.
Hace unos mese en una exposición vi un cuadro tuyo, el de tu habitación, con mucha imaginación casi podía verte entrar a la escena, quitarte las botas, dejar el sombrero...¿Y qué más, Vincent? ¿Lo estarías pensando ya? No tienes que hacerlo, quizás pueda ayudarte ¿Te sentirías mejor si pintamos un cuadro sobre eso? Tu y yo, Vincent, y la noche, de la cual parecer estar tan admirado ¿No quieres ver la noche más tiempo? Quédate más, averigüemos si mañana se ve diferente o si pasado mañana ha cambiado ¿esa estrella estaba ahí? ¿brillaba con tanta intensidad como ayer? Sólo podrás descubrirlo si te quedas.
Escribe para mí, Vincent. Cuéntame como te sientes, que te preocupa, explícame como será tu próximo cuadro, dime qué te mantiene despierto por las noches, cómo ves el cielo, describelo para mí, juguemos a ponerle nombre a las estrellas, tomará tiempo, claro. Tendrás que quedarte para eso.
Escribe para mí, Vincent. Te mandaré flores, tus favoritas, de tu color favorito, podrías pintarlas, aun hay muchos cuadros por pintar, tantas noches que no puedes perderte, aun hay tanto allá afuera, Vincent.
Escribe para mí, estaré esperando.
Por lo pronto cuídate, y sigue pintando.