Tal vez ya no vuelva a sentir el roce de tus labios sobre los míos. Tal vez nos dimos el último beso sin saberlo. Tal vez ya no vuelva a dormir rodeada en tus brazos, ni me prometas el beso de buenas noches sin el que yo no podía cerrar mis parpados. Tal vez ya no vuelvas a mirarme con ojos verdes de deseo, ni prosigas con aquellas caricias de labios en mi cuello que me hacían temblar. Tal vez ya no te vea abrir los ojos mientras luchas con el sueño que todavía te pesaba en las mañanas. Tal vez ya no escuche como cantas esos temas que merodean todo el tiempo en esa cabeza tan tuya.

Tal vez nuestras bocas no saboreen con intriga un próximo vino juntos. Tal vez nuestras cabezas no se dirijan más juntas a observar la infinitud que nos observa desde arriba cada vez que el sol se pone.

Y es que si, en este momento la incertidumbre abunda en mi. Siento un vació en mi pecho porque -te extraño- como también siento un deseo fugaz de vos cada vez que los recuerdos visitan desprevenidamente mi mente.
Tal vez ya nuestras manos no se abracen para caminar juntos más. Tal vez ellas no acaricien de nuevo tu pelo, ni recorran la suave piel que lleva tu ser. Tal vez ya no te aprisionen con sus uñas mientras te siento en el más íntimo de mis puntos frágiles. Tal vez nuestros cuerpos no se observen descaradamente desnudos.

Tal vez sea cuestión de tiempo, tal vez mis ojos se acostumbren a no disfrutar mirarte. Tal vez mis dedos se acostumbren a no sentir el tacto placentero mientras recorren tu piel. Tal vez mi olfato se vaya acostumbrando a no ansiar tu aroma. Tal vez mi cuerpo deje de extrañar el calor del tuyo cuando no están cerca.
Tal vez ya no te escuche hablar ni reír. Tal vez ya no te observe danzar ni sonreír.
Tal vez simplemente no tenía que ser. Ta vez estabas destinado a aparecer solo en unos capítulos de mi libro. Tal vez lo vivido juntos haya sido de enseñanza del uno al otro. Tal vez me equivoco y cada tal vez solo sea producto de las palabras que necesitaba escribir por si a caso el temor de perderte se hiciese realidad. Por temor a olvidar cada detalle que ahora latentes están.
No sé a donde va a llevarnos nuestro próximo encuentro. Y si todos aquellos tal vez están destinados a ser afirmaciones te voy a dejar ir, aceptando que todo eso no va a ser para mi más.
Tal vez no me conforme con aquel último momento, aquel que no tenía la certeza que último iba a ser. Tal vez me tenga que convencer de que fueron suficientes para quedarme satisfecha de tu ser.
Lo cierto, de lo único que podría decir ahora, estoy segura, es que nunca sería posible para mi saciarme de tu persona y de todo lo que ella genera cuando vos te cruzas en mi camino.
Valentina Banegas.